Hoy es 15 de febrero. Son las 9:10 de la mañana en Chelyabinsk, una ciudad de un millón de habitantes a 150 kilómetros de Moscú. Alexey Koslov es un empleado de la fábrica de zinc y está a punto de salir de casa, pero antes le da un beso a su hija Irina de 3 años y se asegura que está bien tapada porque en la calle hay 18 grados bajo cero. Está oscuro y, mientras  camina para esperar el autobús, una luz inmensa surca el cielo y convierte la noche en día.

De repente la luz pasa a segundo plano y se oye una explosión, ruido de golpes y cristales rotos, acompañados por las alarmas de los coches estacionados. Nadie sabe qué sucede, pero Alexey corre hacia su casa. Por el camino encuentra a personas con cortes en la frente y en las manos mientras rugen las sirenas de los coches de bomberos y ambulancias. Cuando llega, observa que todos los cristales del edificio están rotos y que la “bomba” ha explotado

cerca. Entra en casa y la pequeña Irina llora asustada abrazando a su madre Anastasia. Alexey intenta encender el televisor, pero está destrozado. Hace frío, la calefacción está estropeada, los cristales han desaparecido…¿Has pensado alguna vez qué ocurre si te cae algo del cielo y destroza tu vivienda? En Chelabinsk se rompieron más de 180.000 metros cuadrados de cristales. Más de 3.000 casas resultaron severamente dañadas,

cerca de 800 televisores totalmente destrozados y más de 1.500 personas con heridas. Una roca de 17 metros y un peso de 10.000 toneladas a una velocidad de 18 kilómetros por segundo ha causado muy pocos destrozos, a pesar de haber liberado energía equivalente a 30 bombas atómicas como la de Hiroshima. Sin embargo, el meteorito no cayó allí, fue localizado en un lago a 80 kilómetros de Chelyabinsk… solo “pasó cerca”.

¿Quién paga todos los daños que se han causado? ¿el meteorito?

Los seguros se hacen cargo de ello a través de la garantía de “riesgos extensivos” que se deben contratar con vuestros seguros de hogar, comercio, pymes, etc., esta garantía cubre, entre otros, los daños por impacto, viento, pedrisco, nieve, actos vandálicos, por humos, etc.

Por cierto, el protagonista de nuestra historia se asesoró bien a través de un profesional al contratar su seguro y todo se va a arreglar.